El Baño

No olvidemos que el maltés es una raza canina que no tiene subpelo. Ello tiene como consecuencia que no puede retener su temperatura corporal como otras razas. Por ello es necesario que el agua con que vamos a bañar al can, esté con el calor necesario para que este no sienta un cambio brusco en su temperatura. Hemos de vigilar que la habitación se encuentre con una temperatura confortable.

Antes de mojar y bañar a nuestro maltés es necesario realizar un cepillado del manto. De esta manera nos aseguramos que el pequeño no tiene nudos. Este cepillado tiene el propósito de preparar el manto en las mejores condiciones para ser lavado. El cepillado, todo cepillado, nunca ha de realizarse con el pelo completamente seco.

Antes de cepillarlo hemos de aplicar un producto o acondicionador para este fin. Si seguido vamos a bañar al maltés podemos utilizar el acondicionador que vamos a utilizar después del baño, disuelto en agua por que no importa humedecer al perro ya que vamos a bañarlo. Pero si se trata de un cepillado del can que luego no vamos a bañar no utilizaremos el acondicionador disuelto en agua porque el perro queda con humedad. En este caso cepillaremos con un producto específico para cepillar el pelo en seco.

Cepillar el pelo seco sin aplicación de producto favorece la rotura del pelo.

Una vez nos aseguramos que el manto está completamente suelto y carece de nudos es el momento de bañarlo.

Maltés preparado para el baño: ha sido desempaquetado y cepillado..

El baño, en rigor, no es un baño sino una ducha.

Procedemos primero a mojar con justicia el pelaje. Una vez hecho esto aplicamos un champú suave pero con capacidad de eliminar los residuos de suciedad. Usaremos, sin lugar a dudas, productos de cosmética canina de gama alta. La diferencia de los productos de calidad es muy notoria. Hay, por otro lado, champús más suaves y otros de mayor arrastre. En mi caso particular utilizo champús suaves para uso semanal y una vez al mes aplico un champú con un mayor poder de arrastre.

Hay que tener prudencia de no utilizar un champú con gran poder de arrastre y limpieza (aún siendo este de gama alta) si no es necesario. Es preferible un champú más suave y que limpie con delicadeza el manto para uso semanal.

Maltés preparado para el enjabonado

El enjabonado

Ha de realizarse sin brusquedad y se procederá de la raiz a las puntas y de la zona trasera del perro hacia delante, en un efecto más de caricia que de frotamiento. Ha de procederse de manera prudente y cuidadosa para no enmarañar ni anudar el manto.

Especial cuidado ha de tenerse en la cabeza para evitar excesivas molestias al perro. Hemos de asegurarnos que no le entre jabón en los ojos y boca. Para enjabonar la cabeza es importantísimo que se gire ligeramente la cabeza del perro hacia atrás y aproxime el envase que se utiliza para el champú a la cabeza del perro (prácticamente la pegas a la cabeza) y se va soltando el champú poco a poco , nunca se vierte desde lejos ni de manera rápida, ya que le puede caer en los ojitos o la nariz.

El enjabonado de la zona del lagrimal puede realizarse con una pastilla de jabón especial para estas zonas. Se les denomina jabón antioxidante. En caso de no tener este tipo de jabón puede usarse el champú de mayor arrastre para la zona de lagrimal si estuviera oxidado. En cualquier caso nos detendermos en limpiar con satisfacción esta zona pero siempre evitando molestar en exceso al can.

Igualmente la zona de los cuatro plantares y zona de genitales son lugares que hemos de asegurarnos su limpieza.

Enjabonado progresivo del maltés: de atrás hacia delante y la raiz a las puntas.
Sin frotamiento, evitando nudamen.

Aclarado

Una vez realizada la limpieza del manto procederemos a su aclarado. El aclarado ha de ser total y no ha de quedar rastro de jabón. Se procede nuevamente con suavidad, en efecto de caricia del pelo, para evitar nudamen.

Podemos, una vez realizado este primer aclarado, volver a enjabonar al perro para asegurarnos su total limpieza. Esto no siempre es necesario y queda a criterio del cuidador. En la medida que no sea necesario es preferible no seguir incomodando al perro.

En caso de una segunda jabonada puede utilizarse el mismo champú.

Yo, personalmente, no uso el tipo de champús con acción blanqueadora. No me gusta la textura ni el tono blanco insípido que deja en el manto. El blanco propio que luce la raza, cuando el manto es de calidad, es característico y tiene un belleza propia e incomparable. En caso de utilizar este tipo de champús hay que tener prudencia en su uso y enjuagar a la perfección para que no quede manchado de color azulado.

Aclarado el manto utilizaremos, para finalizar, un acondicionador, mascarilla hidratante o cremas apropiada para este fin. Hay muchos tipos y calidades. Utilizaremos siempre de gama alta y productos de calidad. Hay acondicionadores que requieren exposición y posterior aclarado. Hay otros acondicionadores que se disuelven en agua y se aplican al can sin posterior aclarado.
Las indicaciones de los productos nos indican las pautas a seguir.

En caso de aplicar una mascarilla hidratante hemos de dejar el tiempo de exposición necesario y que nos viene indicado por su fabricante.

Es necesario mantener durante este tiempo cubierto el perro con una toalla para evitar su enfriamiento.

Maltés esperado el tiempo de exposición de la mascarilla.

Pasado este tiempo necesario de exposición, aclaramos a nuestro can y aplicamos, por último, el acondicionador.

El procedimiento de un segundo enjabonado, así como la aplicación de una mascarilla son, digamos, opcionales. Queda completamente a criterio del cuidador y su observación del manto del perro al que está bañando. No olvidando, dicho cuidador, el criterio primero de molestar lo menos posible a su perro. No obstante en las ciudades donde el nivel de polución y sucidad de asfalto es notorio se hace necesario esta doble limpieza de manto del maltés.

Si el bichón maltés tiene su manto con longitud, la frecuencia del lavado ha de ser de seis a siete días, nunca más allá de una semana. El manto largo requiere una dedicación y cuidado para evitar la desidratación, nudamen o amarilleo. Si aplazamos el lavado del maltés más allá de esta frecuencia semanal, su manto perderá textura, brillo, se desidratará, tomará tono amarillento y se anudará con mayor facilidad.

El lavado (y por lo tanto su frecuencia) con productos que respetan el manto es la pieza clave para la hidratación y nutrición del pelo.

Insisto en comunicar que la calidad de los productos de limpieza y cuidado del manto son determinantes en los resultados conseguidos. Estos resultados hablan de la distinta textura del mano, el brillo, el aplomo con el que cae y, particularmente, en la rotura y nudamen posterior.