Limpieza de la dentadura

La limpieza de la dentadura en la raza de maltés es de la máxima y radical importancia. Estas razas pequeñas tienen una propensión notable a sufrir problemas de sarro en sus dientes. El cepillado diario de los dientes es una necesidad de la que nuestro maltés no puede prescindir. La limpieza de los dientes ha de realizarse con un cepillo pequeño y pasta dental canina. En general los dentífrícos propios de perros tienen sabores que agradan a los pequeños y están elaboradas para ser tragadas.

Hemos de adaptar al cachorrillo (o perro adulto) a esta higiene dental. Para ello es conveniente proceder progresivamente. Progresivamente significa que las primeras sesiones han de ser sencillas y asequibles a la tolerancia de nuestro pequeño. En estas primeras sesiones, introduciremos uno o dos de nuestros dedos envueltos en una gasa con pinceladas de pasta de dientes canina. Con nuestros dedos recubiertos por la gasa frotaremos los dientes y muelas de nuestro pequeño. Cuando observamos claros progresos en su nivel de tolerancia, procederemos a limpiarle los dientes con un cepillo de dientes de cerdas suaves y muy pequeño. El cepillado en estas primeras sesiones ha de realizarse de manera muy suave. En la medida que el cuidado sea diario y metódico el pequeño se adaptará humildemente a la experiencia. Una vez que nuestro maltés ha aceptado la experiencia procederemos de manera más meticulosa y nos desplazaremos también a las zonas interiores de los dientes y muelas.

El cepillado de la dentición del perro ha de realizarse en toda la boca (incisivos, caninos, premolares y molares).

El cepillado ha de realizase suavemente. De manera progresiva y sin amenazas.

El cepillado ha de realizarse en toda la dentadura: Ha de cepillarse igualmente en la cara interna y externa de los dientes. Ha de cuidarse de la misma manera el cuello o la punta de los dientes.

Además del cepillo de dientes hay en el mercado unos utensilios metálicos, similares al de los dentistas, denominados “antisarros”, que son útiles cuando pequeñas dosis de sarro se han acumulado en el diente. La utilización del utensilio antisarros requiere prudencia para no deteriorar el esmalte del diente. No obstante un cepillado sistemático hará innecesaria la utilización del utensilio metálico dado que la dentadura se mantendrá limpia de placa.

Además del cepillado con pasta de dientes canina, en el mercado podemos encontrar otro tipo de productos que combaten el sarro y el mal aliento. Estos productos son unos sprays especiales para este uso, así como productos en forma de huesos o golosinas. Estos últimos productos ayudan a prevenir y a tratar la formación de sarro a través de la masticación.

Esta posibilidad es más cómoda y es complementaria (nunca sustituta) de la anterior. El cepillado de los dientes ha de ser cumplido religiosamente. El cepillado de los dientes ha de ser diario o cuando menos cada dos o tres días. Nunca más allá de estos intervalos.

El Spray antisarro se ha de utilizar diariamente o cada dos días. Es, además, un maravilloso producto que combate el mal aliento.

En el caso de que el perro sea adulto y tenga ya en su dentadura una importante placa de sarro procederemos con prudencia pero con mucha persistencia: En este caso lo habitual es que el can no permita manipular su boca y se rebele sólo de pretender abrirla. Yo he pasado por esas experiencias y puedo dar fe de que es posible recuperar bocas muy infectadas de sarro. Trato de transmitir, con ello, que es posible sanar a nuestro pequeño sin intervención veterinaria y sólo con nuestras manos y nuestro amor.

En estos casos difíciles yo he procedido muy lentamente. Durante semanas únicamente introducía mis dedos (con una avellana de pasta de dientes canina) en los laterales de la boca del perro. Tal como si se tratara de un cepillo frotaba con mis yemas sus dientes y muelas. Cuando constataba la tolerancia del perro comenzaba a introducir mis dedos en una gasa con pinceladas de pasta de dientes. Frotaba con ella las muelas y dientes. Es importante ir progresivamente y con suavidad para evitar que las encías sangren.
El tercer paso y de gran avance es cuando el can ya me permite introducir el cepillo de limpieza dental. Este cepillo primero es un cepillo dental de niños, el más pequeño y de cerdas más suaves.
Cuando ese cepillo es tolerado comienzo a introducirme, por primera vez, en la zona interna de los dientes y muelas. Posteriormente introduzco un cepillo con mayor poder de limpieza.
En todo momento de este proceso, y desde su comienzo, aplico diariamente un spray antisarro para que vaya ablandando la placa de sarro.
Finalmente cuando la tolerancia del can ya es notoria y él se muestra confiado en la manipulación de su boca, comienzo a trabajar la dentadura con el utensilio metálico anti-sarro arrancando con él la costra, ya mucho más blanda, de sarro.

Este trabajo ha de ser constante y frecuente. Los casos difíciles es necesario una dedicación de una o dos veces por día.

La generalidad de los perros aceptan sin problemas, en un breve plazo de tres o cuatro semanas de manipulación diaria. Para ello el cepillado ha de ser introducido de forma progresiva y sin agresividad.

Las consecuencias que tiene para nuestro perro no sistematizar esta higiene dental son desastrosas para su dentadura. El cepillado dental es la mejor manera de prevenir la formación de placas de sarro.

De izquierda a derecha: 1.Cepillo de cerdas suaves de niño. 2.Cepillo de cerdas suaves de niño. 3.Cepillo canino. 4.Cepillo canino para introducir el dedo.

De izquierda a derecha: 1.Spray anti-sarro. 2.Utensilio de metal anti-sarro. 3.Utensilio de metal anti-sarro de zonas difíciles.

En las razas de pequeño tamaño es evidente la formación del sarro en pocos meses. Dicho sarro se acumula en el cuello del diente y se va extendiendo hacia la punta, formando una costra característica. El sarro como es sabido genera la rojez e inflamación de la encía, posteriormente la inestabilidad del diente, terminando el perro perdiendo las piezas. Esto sucede, no cuando cabe esperar en la vejez del ejemplar, sino desde joven. Si deseamos que nuestro pequeño conserve su dentadura es necesario el cuidado y cepillado metódico de sus dientes.

Queda, cuando eso no se cumple, la opción de la limpieza de boca llevada a cabo por un veterinario. No obstante esta posibilidad implica, además del notable desembolso económico para el propietario, que el animal ha de ser anestesiado. Ello significa que esta opción no puede tomarse como método para mantener cuidada y limpia la dentadura de nuestro pequeño.

El cepillado de la dentadura del maltés ha de ser parte de la rutina diaria de cuidados.

El método mecánico de cepillado diario es el más eficaz para el control de la placa de sarro.

Una evidente falta de información al respecto y una débil cultura de amor a los animales hace que no se conozca esta necesidad de limpieza dental de nuestros canes. Es muy habitual el desconocimiento, por parte del propietario, de esta necesidad que tiene su mascota. Es muy habitual que constate este problema cuando ya está muy avanzado.

No olvides nunca que la salud de boca de tu perro depende de ti.