Leishmaniosis canina

 

Texto: José Enrique Zaldívar

Texto editado por la Revista El Mundo del Perro

 

 

La leishmaniosis es una enfermedad de origen parasitario, provocada por un protozoo del género leishmania y transmitida por la picadura de mosquitos que reciben el nombre de flebotomos. Esta enfermedad puede afectar a seres humanos (hospedadores accidentales), y ella actúan como reservorios los animales domésticos (perros y gatos) y algunos animales salvajes (lobos, zorros y roedores).

 

 

Existen varias especies de leishmania, pero en Europa la que prevalece es la leishmania infantum. Que el perro sea picado por el mosquito portador del parásito y lo introduzca en su sangre no quiere decir que el animal vaya a presentar los síntomas de la enfermedad, ya que existe lo que denominamos infección subclínica. La mitad de los perros que presentan anticuerpos antileishmania no tienen signos de enfermedad, si bien son potenciales fuentes de contagio para otros animales en caso de ser picados por un nuevo flebotomo, y que éste pique a su vez a otro perro.

Podemos decir que en la actualidad es la principal zoonosis de la cuenca mediterránea, que se está dando en gatos y en perros inmunodeprimidos, así como en seres humanos portadores de virus del SIDA y otras situaciones en las que su sistema inmune está comprometido. Por tanto, será la respuesta inmunológica de cada individuo y su genética la que hará que enferme o no. En lo que se refiere a la especie humana, las jeringuillas de los drogadictos son un vehículo de contagio entre ellos.

Los individuos con un sistema inmune potente y que son capaces de neutralizar a los parásitos en su forma infectante, podrán:

* No ser nunca positivos a las pruebas de diagnóstico de la enfermedad.

* Dar positivos, para paser a ser negativos al cabo del tiempo.

* Dar positivos pero sin manifestar síntomas, pero si por cualquier circunstancia sus defensas se ven afectadas, podrán desarrollar síntomas de enfermedad.

 

 

El calentamiento global y la leishmaniosis

La situación medioambiental en que se encuentra nuestro planeta, la de calentamiento global, está haciendo que los transmisores de la enfermedad, los flebotomos, se desarrollen con más rapidez y aparezcan y ocupen espacios en que antes no se encontraban. Según los datos de la OMS, uno de cada diez seres humanos tiene el riesgo de infectarse, siendo la leishmaniosis la tercera enfermedad transmitida por mosquitos por detrás de la malaria y de la filariosis. Las áreas en la que su prevalecencia es mayor corresponde a países tropicales y subtropicales, asentándose en zonas de pobreza de regiones rurales o en los suburbios de las grandes ciudades. Existen dos formas de presentación que son la visceral y la cutánea o mucocutánea.

Los países de Europa en que esta enfermedad es endémica son: Albania, Bosnia, Chipre, Croacia, Grecia, España, Francia, Italia, Malta y Montenegro. Los casos que aparecen en el resto de países de nuestro continente se dan en perros que adquirieron la enfermedad en alguna de las naciones nombradas, y que fueron trasladados con posterioridad a otro lugar por viajes, cambios de domicilio, adopciones, etc.

Las épocas del año en las que los mosquitos vectoes están activos van de abril a octubre, pero con el aumento de las temperaturas ambientales que se está produciendo, podemos decir que se está ampliando, en algunas zonas, a todo el año. Su máxima actividad se produce al amanecer y al anochecer y con temperaturas entre 15 y 20 grados centígrados, aunque el rango de mayor actividad se desarrolla entre 15 y 28 grados, con humedad relativa alta y ausencia de lluvia y viento. El vuelo de estos mosquitos no es demasiado largo en cuanto a distancia, ya que se mueven entre 200 metros y 2,5 kilómetros. Su diminuto tamaño les permitirá atravesar las mosquiteras convencionales.

El parásito, es decir, la leishmania, necesita dos huéspedes para completar el ciclo: un flebotomo y un mamífero. El hecho de que la enfermedad avance o no dependerá de la capacidad de las defensas del organismo para atacar y neutralizar al parásito. La infestaciónnatural sólo puede llevarse a cabo por flebótomos hembras.

Además de por el mosquito, los perros pueden transmitir la enfermedad entre ellos por vía transplacentaria, venérea y por transfusión sangínea por donantes infectados, aunque la incidencia es muy pequeña. La presencia de un perro enfermo en unz zona en donde no hay flebotomos, implica que no podrá contagiar a otros.

Si la respuesta inmunológica del perro no es la adecuada ante la presencia de leishmanias en su sangre, producirá una gran cantidad de anticuerpos no protectores que resutlarán inútiles para detener la infección.

 

 

Síntomas de la enfermedad

Una vez la enfermedad se ha instaurado, se van a presentar una serie de síntomas como inflamaciones crónicas en la piel y diversos órganos que pueden dar lugar a dermatitis, orquitis y hepatitis. Alteraciones a nivel renal como glomerulonefritis, oculares como la uveítis, y articulares como las artritis. También habrá fiebre, anemia, astenia y aparición de infecciones secundarias. Finalmente, los perros enfermos manifestarán caquexia, hemorragia nasal, pérdida de pelo, dermatitis con gran descamación dérmica y crecimiento desmesurado de las uñas.

Así pues, podemos decir que las manifestaciones de la enfermedad pueden quedar limitadas a manifestaciones cutáneas o ser sumamente graves dando lugar a enfermedad renal, hepática o ambas. Todo esto parece depender de la carga parasitaria.

Investigaciones muy recidentes parecen determinar que existe una serie de factores que podrían predisponer a que la enfermedad se desarrolle o no, y que si lo hace tenga mayores o menores efectos devastadores. Razas como el Voxer, el Cocker, el Pastor Alemán, el Rottweiler o el Dobermann, son más susceptibles, frente a otras como el Podenco Ibicenco, que es más resistente. Parece que la edad también puede influir, ya que hay mayor incidencia en perros de menos de tres años y en los de más de ocho. Los perros bien alimentados parecen enfermar con menos frecuencia. La vía de infección intradérmica parece provocar leishmaniosis subclínica, mientras que la intravenosa provoca infecciones graves.

 

 

Estadios clínicos

En la actualidad se establecen cuatro estadios clínicos: leve, moderado, grave y muy grave. En el leve, los perros no manifestarán prácticamente alteraciones clínicas, los títulos de anticuerpos serán bajos y no habrá alteración renal. El pronóstico es bueno.

En el moderado, los síntomas serán claros, la titulación de anticuerpos es moderadamente alta y no hay afección renal. El pronóstico es de bueno a reservado.

En el estadio grave, los signos clínicos son evidentes, hay enfermedad renal, pero el perro presenta un estado general aceptable. El pronóstico es grave.

En el peor de ellos, el muy grave, existe un fallo renal y el estado general del animal está muy deteriorado.

Por lo que respecta a la piel, un perro con leishmaniosis podrá presentar: pústulas, pápulas, nódulos, escamas, costras, úlceras, zonas si pelo, zonas con hiperqueratosis, y alteraciones de la pigmentación.

 

 

Este artículo no tiene fines comerciales, sino meramente divulgativos del trabajo del Doctor José Enrique Zaldivar y de la Revista del Mundo del Perro

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