Señuelo de comida y refuerzos

 

Texto extraído del libro "El libro del buen perro". Ian Dumbar. Kns Ediciones

 

 

 

En las primeras etapas de la educación se utilizan señuelos de comida y refuerzos para enseñar a los cachorros y a los adultos qué queremos que hagan y para animarlos a que quieran hacer lo que queremos que hagan.

Para enseñarles qué queremos de ellos acompañaremos cada petición verbal con un movimiento específico de señuelo de comida (señal con la mano). En cuanto el cachorro aprenda el significado de cada petición verbal o de cada señal con la mano, los señuelos de comida dejarán de ser necesarios y los eliminaremos completamente después de repetir cada ejercicio seis o diez veces. En cierto sentido, las peticiones verbales y las señales con la mano que le acabamos de enseñar pueden servir de señuelos eficaces para conseguir que el perro haga lo que queremos.

Los refuerzos de comida resultan especialmente eficaces en las primeras etapas de la educación y en entornos donde no hay distracciones. La utilización de refuerzos de comida favorece que las personas y los cachorros empiecen con buen pie la educación y consigan éxitos inmediatos. No obstante, los refuerzos de comida van quedando al margen progresivamente (tras la primera respuesta correcta) al pedir al cachorro que haga cada vez más a cambio de cada refuerzo. A medida que avanzamos en la educación, los refuerzos de comida se van sustituyendo con incentivos más sustanciosos, tales como elogios, muestras de cariño, juguetes, juegos y otras actividades. Pasado el tiempo los refuerzos dejan de ser necesarios: tu perro hará lo que quieras que haga porque es lo que de verdad quiere hacer.

Los señuelos y los refuerzos de comida hacen milagros con muchos aspectos de la educación de un cachorro, especialmente con la obediencia, con la modificación del comportamiento y, más en concreto, con la educación del temperamento, es decir, cuando fortalecemos la confianza de perros miedosos o agresivos.

 

Refuerzos de comida para enseñar buenos modales

Muy poca gente dice "gracias" de verdad. Muy poca gente da las gracias adecuacamente a quien ha preparado la cena, a quien ha ido a recogerlo en coche o a quien ha salido a tirar la basura. De la misma forma, muy poca gente da las gracias al perro de forma adecuada por haber ofrecido un buen comportamiento, es decir, por hacer sus necesidades donde debe, por mordisquear los juguetes, por responder a la llamada o por permanecer calmado un rato.

En general la gente se centra en sí misma o no se atreve a entrar en la dinámica de dar las gracias de verdad a un cachorro de forma efusiva. Para algunos sería como decirle algo bonito a una hoja de lechuga o a un puñado de arena. Sin embargo, incluso a los propietarios más desinhibidos o más involucrados les resulta muy fácil controlar el arte de dar un refuerzo de comida. El perro pensará que ese determinado elogio es fantástico. Un refuerzo de comida es nuestra forma de decirle gracias al perro por hacer lo que queremos, pero no es la única razón por la que utilizamos comida durante la educación.

 

 

 

Señuelos de comida para enseñar buenos modales

La comida resulta efectiva cuando se utiliza como señuelo de educación. Los cachorros nos suelen complacer y generalmente hacen lo que queremos (siempre que sepan lo que queremos que hagan). El uso de señuelos es la forma más rápida de enseñarles el significado de las instrucciones que les damos.

También se pueden utilizar juguetes que hacen ruido, pelotas de tenis, juguetes para mordisquear y frisbees aunque la comida es el señuelo más eficaz para la mayoría de los perros y el señuelo más adecuado para los nuevos educadores.

Es fácil enseñarle al perro a que se acerque si utilizamos comida, a que se siente y a que se eche en cuestión de minutos, sin ni siquiera tocarlo. Asimismo también podemos utilizarlos para que nos sigan en posición de junto, para que se acerquen y para que vayan a cualquier sitio (entrar/salir, subir/bajar las escaleras, entrar por la parte de detrás/delante del coche, entrar/salir de la jaula de transporte, subir_bajar del sofá o de la cama o adoptar prácticamente cualquier posición, por ejemplo sienta, échate, quieto, rueda, pide, haz la reverencia, sobre las patas traseras, da la vuelta, salta, etc.

 

Refuerzos de comida para modificar el comportamiento

Los problemas de comportamiento son la razón más habitual por la que los propietarios insatisfechos se deshacen de sus perros. De hecho, comportamientos normales como ensuciar en casa o mordisquear de forma destructiva, son las enfermedades terminales más comunes de las mascotas. Los perros que no se están quietos en casa y que destrozan muebles suelen terminar en una perrera dejando su vida en manos del azar. ¿Por qué? Simplemente porque los propietarios no han enseñado a sus perros una buena conducta higiénica ni cuáles son los juguetes más apropiados.

Los propietarios se frustran y se ponen nerviosos cuando sus perros cometen un fallo, cuando revuelven todo o cuando hacen algo mal. Sin embargo, pocos propietarios son igual de expresivos cuando se trata de elogiar a su perro por hacer algo bien. Si les ha costado lo indecible elogiarlo por responder a la llamada, ¿te imaginas el nivel de "elogio" que recibirá el pobre perro cuando haga sus necesidades donde y cuando debe? "¡Ya era hora!, !entra ya!" ¿Qué tipo de refuerzo es ese?

Por suerte, utilizar comida como refuerzo facilita la educación de la conducta higiénica. De hecho los refuerzos de comida facilitan muchísimo la modificación de comportamientos. El refuerzo de comida transmite adecuadamente tu agrado y aprobación aunque tú no sepas hacerlo. Al menos tu perro ya sabe que lo estás premiando.

 

 

La modificiación del comportamiento puede resultar larga y difícil. Si utilizamos señuelos de comida, cambiar el comportamiento y crear buenos hábitos se convertirá en algo rápido y fácil. Ten un tarro con premios cerca del área donde quieres que tu perro haga sus necesidades. Tu cachorro aprenderá rápido a eliminar en esa zona. Llena los juguetes para mordisquear con su cena y pronto desarrollará un buen hábito. Si tu perro ladra dile "calla" y mueve un premio delante de su hocico. Pronto aprenderá a callarse a la orden (¡es imposible ladrar y olisquear al mismo tiempo!).

 

Señuelo de comida para modificar el comportamiento

La comida es un señuelo muy eficaz para enseñar al perro a dejar de ladrar a la orden, a que escarbe sólo en su hoy y a que mordisquee únicamente sus juguetes, es decir, para canalizar las actividades mormales, naturales y necesarias de un perro hacia formas de escape consideradas aceptables y adecuadas en la convivencia doméstica. Los señuelos de comida te permiten moldear y modificar la naturaleza primaria de tu perro a tu gusto.

 

La comida en la educación del temperamento

Los señuelos y los refuerzos de comida llaman mucho la atención en la educación de obediencia y son muy efectivos en la prevención y el tratamiento de problemas de comportamiento. No obstante, el caso en el que sí sería obligatorio el uso de señuelos de comida y de refuerzos en la educación sería para la socialización de los perros con la gente. Los perros a los que les gusta estar con la gente no tienen miedo y no muerden. De eso se trata la educación canina en positivo.

Tenemos que socializar a nuestros cachorros. Sin embargo no siempre es aconsejable que los desconocidos elogien o den palmadas cariñosas a perros temerosos. Aunque al cachorro le guste que su propietario lo acaricie o le dé palmaditas, es posible que no le guste que le toquen desconocidos o que se sienta incómodo con el sonido de sus voces. De hecho, el simple hecho de tener desconocidos cerca, sin mencionar sus acciones, puede inquietar a un perro tímido. Por suerte la socialización resulta extremadamente fácil y placentera cuando se utilizan señuelos de comida y refuerzos. En ese caso se puede animar al perro (con señuelos) a que se acerque a un desconocido, y entonces se sorprenderá al ver que esa persona le da un sabroso trocito de comida. Entonces el perro aprenderá, "me gusta la presencia de esta persona y me gustan los regalos que me hace esta persona. ¡Me gusta la gente!".

 

 

 

Este artículo no tiene fines comerciales, sino meramente divulgativos de los estudios de Ian Dunbar.

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