Parásitos externos: pulgas y garrapatas

 

Texto: José Enrique Zaldívar (Clínica veterinaria Colores)

Editado en la Revista El Mundo del Perro

Se aproximan los meses de calor y, como todos los años, toca hablar de los parásitos externos más comunes que afectarán a nuestros perros: garrapatas y pulgas. Es imprescindible recordar lo peligrosos que pueden ser estos “bichos” para nuestras mascotas y lo que es imprescindible que hagamos para mantenerlos alejados del perro. Me ocurre, en ocasiones, que cuando les menciono a algunos de mis clientes la conveniencia de utilizar un buen producto antiparasitario en su perro durante los meses del año en los que garrapatas y pulgas suponen una amenaza para ellos, me contestan: “nunca ha cogido garrapatas” o “nunca le he visto una pulga” o “no le llevo al campo” o “no vamos a la playa”. Creo que resulta más que evidente que no son razones de peso para no tomar las medidas necesarias que imposibiliten o minimicen que tanto pulgas como garrapatas encuentren en la sangre de nuestros perros los nutrientes que las harán vivir y reproducirse y, lo que es peor, que les provoquen enfermedades que, en ocasiones, pueden ser devastadoras para ellos. Evitar los ambientes que albergan garrapatas puede ser difícil, excepto para mascotas mantenidas exclusivamente dentro de la casa.

 

 



Garrapatas


Las garrapatas son artrópodos y, por tanto, están cercanamente relacionadas con escorpiones, arañas y ácaros. Son transmisores de protozoos, helmintos, hongos, bacterias, rickettsias y virus, y pueden causar toxicosis, hipersensibilidad, parálisis y anemia hemorrágica, esta última en caso de infestación masiva.

Pasan por cuatro estadios evolutivos: huevo, larva, ninfa y adulto. Las larvas y las ninfas deben alimentarse antes de desprenderse y mudar. Cuando las hembras adultas están cargadas de sangre pueden aumentar su peso más de cien veces, momento en que se suelen desprender y poner millares de huevos.

Muerden la piel del huésped y pueden provocar irritación e infección local. En ocasiones, y a través de su saliva, mientras se alimentan de la sangre del perro, pueden inocular neurotoxinas capaces de provocar signos sistémicos (parálisis por garrapatas), alteraciones de la coagulación y causar inmuno supresión.

Una vez localizada una garrapata agarrada a la piel del perro, se debe proceder a su eliminación, con lo que limitaremos el tiempo disponible para la inoculación de la neurotoxina o de los patógenos nombrados anteriormente. Se debe tomar la garrapata lo más cercanamente posible a la piel con una pinza de puntas finas y traccionar con delicadeza. Las especies con piezas bucales fuertes y cortas (por ejemplo, Dermacentor) por lo usual se liberan con la piel del huésped adherida; las especies con piezas bucales frágiles y largas (por ejemplo, Ixodes) a menudo dejan fragmentos de aquéllas en el lugar en donde se encontraban. Siempre que sea posible, recomiendo matar a la garrapata antes de proceder a su extracción, lo que se puede conseguir aplicando un spray insecticida sobre ella, si es que se tiene a mano.

 

Pulgas


Las pulgas suponen un incómodo “compañero de viaje” para nuestros perros, especialmente en aquéllos que son capaces de desarrollar lo que se conoce como “Dermatitis alérgica por pulgas”, consistente en una reacción de hipersensibilidad a los antígenos presentes en la saliva del parásito, con o sin evidencia de su presencia o de sus deposiciones (pequeños puntos negros) en la superficie del animal. Este tipo de enfermedad dermatológica, bastante frecuente, es rara en perros de menos de seis meses, con un rango promedio de aparición entre los tres y seis años, aunque puede darse a cualquier edad. Los síntomas que va a presentar el perro afectado son: mordedura compulsiva, masticación (mordisqueo de mazorca) y lamido que suele empezar en la mitad posterior del cuerpo para generalizarse posteriormente.

La parasitación por pulgas en un perro será un grave problema ambiental en el hogar si no se ataja con prontitud. La explicación está en la gran velocidad con que se reproducen y en lo complicado que es acabar con sus estadios de desarrollo: una vez que una pulga adulta pone sus huevos, éstos pasan a ser larvas, éstas a pupas y de nuevo se reinicia el ciclo. Resulta coherente decir que “más vale prevenir que curar” o, lo que es lo mismo, más vale que protejamos a nuestros perros con un buen pulguicida aunque “nunca haya tenido pulgas”.

La pulga depositará sus huevos sobre el perro, éstos caerán al suelo, de ellos saldrán las larvas, que buscarán las zonas más oscuras de la casa y se transformarán en pupas sumamente resistentes a los insecticidas, que más tarde se harán pulgas adultas y comenzarán a alimentarse de la sangre del perro. Serán capaces, si su número es elevado, de picar también al ser humano.

Cualquier perro que sea diagnosticado de parasitación por pulgas, deberá ser tratado contra éstas y contra una tenia que transmite este “bichito saltarín”, el Dipylidium caninum. La presencia en las heces del perro de segmentos de esta tenia sirve para saber que el animal tiene pulgas. Se ven directamente sin necesidad de microscopio y aparentan la forma de pequeñas “bolsitas o saquitos” dotados de movilidad. Acabar con una parasitación por pulgas que han dejado descendencia en nuestro hogar es una tarea complicada para la que tendremos que armarnos de paciencia. Prevenir la infestación por pulgas no resulta excesivamente caro, pero acabar con ellas, sí lo será.

Ha llegado la hora de presentar batalla a estos parásitos, y la mejor manera será que consultemos con nuestro veterinario y no con el tendero de la esquina. Existen muchos y excelentes productos en el mercado, y muchos de ellos son útiles para proteger al perro contra pulgas y garrapatas, aunque en ocasiones, especialmente en las zonas de alta incidencia de pulgas, se hará necesario combinar un par de ellos para conseguir el objetivo marcado.

Los productos para alcanzar el fin perseguido con este artículo se comercializan en diferentes presentaciones -según el laboratorio-, collares, pipetas, líquidos para diluir en agua, líquidos en spot on, sprays, champú, lociones, polvos...

Pulgas y garrapatas

Conocerlas para combatirlas

 

Este artículo no tiene fines comerciales, sino meramente divulgativos del trabajo del Doctor José Enrique Zaldivar y de la Revista del Mundo del Perro

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