Traslado del cachorro
El viaje del cachorro, desde el lugar que ha sido criado a su nueva casa, probablemente es el momento más estresante en la vida del joven animal. Hasta entonces se le habrá trasladado en dos o tres ocasiones al veterinario. Pero esto, que es lo más impactante que el animal lleva en su historia, no es comparable al momento en que se separa de todo lo conocido y amado. Son sus hermanos, los juegos, los olores, las manos y las voces en que el cachorro ha estado bañado hasta entonces.
Todo eso que era su mundo desaparece y se encuentra solo, indefenso ante un universo radicalmente desconocido, sin asidero a que agarrarse. La persona que adquiere el cachorro ha de conectar con este sentimiento de indefensión y fragilidad que el animal está viviendo. Si es así y se recoge al cachorro con ternura, calor y afecto humano en muy poco tiempo el animal responderá con confianza y ánimo sincero.

Al escribir sobre pautas concretas yo diría:
Primero, fundamental, es que se recoja al cachorro personalmente del lugar en que ha sido criado y se deseche la posibilidad de envío del cachorro.
Segundo, si el viaje va a realizarse en coche, es muy aconsejable que vayan dos personas a recogerlo de manera que al cachorro alguien le lleve en brazos, y así se sienta acompañado y acogido. El transcurso de estas primeras horas en las que el cachorro se separa de su universo conocido es de una importancia vital, en cuanto a su sufrimiento, evidentemente, pero también en cuanto a su constitución psíquica y la manera (con ansiedad o confianza) con la que se enfrenta a lo desconocido.
