Llegada al hogar del cachorro
La familia o persona propietaria del cachorro ha de conocer con claridad las libertades y límites que en un futuro le permitirá al animal. Bajo ningún concepto se permitirá al cachorro nada de lo que se le va a prohibir al perro adulto. Por ejemplo, si fuera el caso, subirse al sofá, a la cama o tener con asiduidad el cachorro en el regazo. Éstas o cualquier otra situación que entre dentro de las particularidades de cada familia.
Tenemos que tener muy claro qué queremos y no queremos del animal. De la misma manera hemos de conocer con minuciosidad lo que nos va a incomodar o molestar cuando el animal sea adulto. Ha de ser así con el propósito de evitar confundir al cachorro y eliminar posteriormente un sinnúmero de enfados.
No obstante, nunca, el primer o segundo día han de ser un modelo de lo que vaya a ser la convivencia con respecto a las normas de comportamiento del animal. En estos dos primeros días el cachorro está conociendo su nuevo hogar. En él todo es desconocido y todo es nuevo. En estas primeras horas las normas de comportamiento (incluso las de higiene) se reducirán al mínimo. Todo nuestro esfuerzo y atención estará para acoger a nuestro nuevo compañero. Pero, eso sí, desde el primer día llevaremos al cachorro después de dormir o comer, al lugar que hemos preparado para defeque o haga pipí.
Cuando él llegue a casa tendrá ya preparado su rincón donde pueda recogerse a descansar, sus juguetes y sus cuencos de comida y agua. Dejaremos al cachorro que explore, investigue y descubra, por sí mismo, su nuevo hogar. Dejemos que nuestro nuevo compañero de convivencia, se aventure hacia lo desconocido.
La respuesta ante esta nueva situación varía de un cachorro a otro, dependiendo fundamentalmente de su timidez o extroversión. En cualquier caso, si el cachorro llora o gime, lo acogeremos con tranquilidad y dulzura transmitiendo con proximidad nuestro afecto sincero. La noche son las horas donde la actividad o el juego acaban y el cachorro se encuentra con su soledad. Pueden ser, por lo tanto, horas tristes y angustiosas para nuestro amigo.
Si las medidas de higiene para uno son secundarias, aconsejo, esa primera noche, permitir al cachorro dormir en nuestra misma habitación, cerca de la cama.
Y por ahora nada más. Sólo me queda desearos mucha, muchísima suerte para que esa criatura os acompañe largos años.