Elección de la Raza

Todo amante del perro conoce la dificultad de elegir una determinada raza frente a otras. De una nos atraen elementos de su belleza, de otra raza nos llama la atención su carácter o cualidades psíquicas. De una tercera es su tamaño el que nos resulta adecuado a nuestras necesidades concretas. Todos y cada uno de estos elementos son importantes para la elección.   Y todos juntos forman un "paquete" que hacen que cada familia o persona adquiera la "raza perfecta".

Es necesario que el futuro propietario de un perro, llegue a conocer qué quiere obtener del animal. Detenerse en esta reflexión no es tiempo baldío.





Mis preferencias son claras. ¿Cuáles son los motivos por los que he elegido el bichón maltés?... En mi opinión la sociedad de hoy tiene motivos suficientes para la tristeza y la desesperanza. Cualquier ejemplar de esta raza es alegría fresca, fuente de cariño y amor para quienes le rodean. El bichón maltés es un pequeño divertido y cómico en un mundo gigante, aburrido y apresado por el tedio. Nos entrega amorosa adoración, en una sociedad perdida y sin referencias. Animal pacífico, donde los haya, en un mundo de guerras. Una belleza blanca, pura, impoluta, en un devenir sumido en la fealdad y artificio. Es, por otro lado, un perro sencillo, psíquicamente poco complicado, cuyo carácter difícilmente será malogrado por manos inexpertas.





Todos sabemos que el estado de ánimo de un amigo, su presencia permanente, influyen de forma determinante en el propio estado de ánimo. Esto es algo muy importante a tener presente y nunca obviarlo, al optar por una determinada raza canina. La amistad de un perro puede significar, y de hecho significa, un decisivo apoyo psíquico para la familia y para cada uno de los miembros que la componen.


El Bichón Maltés es majestuoso en forma y fondo. Es una blancura sedosa, ligera como el viento, etérea e impoluta la que nos acerca, como ofrecimiento constante, este animalillo. Tiene, en sí, como virtud, la belleza. Tiene como nota musical en su carácter, la alegría. Alegría fresca y natural como una flor silvestre. Es el perro de compañía por excelencia. No conoce el enfado, sólo hay en él bondad y ánimo. Es inagotable la fuente de afecto y cariño que mana desde él. Los expertos, coinciden en aconsejar para las familias esta raza canina por su carácter. Al día de hoy todavía no he escuchado a ningún propietario de Bichón Maltés queja alguna de esta criatura peluda y blanca. Un animal que lleva en él la paradoja de ser tranquilo y a la vez alegre, de ser amoroso con el género humano y a la vez ciegamente fiel a su propietario.